«Creo que este llamado proviene del propio Reiki. Se trata de que todos veamos que la vida que estamos viviendo y nuestra conexión con Reiki tienen un propósito mucho más grande. Y que es importante para nosotros tener un lugar al que todos podamos llamar hogar, donde nos sintamos seguros, donde sintamos que podemos ser generosos, y donde sintamos que estamos contribuyendo con las personas, que allí podemos ser nosotros mismos.»

En la isla de Creta, cuna de la civilización europea, se creará una comunidad de practicantes de Reiki. El lugar ya ha sido elegido: a 20 km de la costa y de la ciudad de Heraklion, a una altitud de 250 metros sobre el nivel del mar.
Uno de los edificios albergará la sala de Phyllis (Phyllis’ Hall), una sala para clases y sesiones de Reiki.
Todos los ingresos de este libro ayudarán a darle vida.


